Estos insufribles negociadores son incapaces de reconocer su propia ineptitud y extrema insuficiencia, sobreestimando sus habilidades.
La casta política española se ha convertido en un caldo de cultivo para la proliferación de corruptos y vendedores de humo, donde los “políticos” a falta de valores, sentido común, sentido patriótico y formación académica, se van forjando en las telarañas de sus partidos, trepando desde lo más bajo hasta ir alcanzado el objetivo de llegar a ser altos cargos sin tener ningún mérito excepcional. Cualquiera vale; así nos va. Porque lo que prima para llegar a lo más alto en política es la propia incompetencia del incompetente. Les falta de todo, pero les sobra cara dura, ambición y arrogancia.



